6 Feb 2008
Jose de Esproceda - La Canción del Pirata
Publicado por SanchoQuijote en Literatura
Canción del pirata
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
José de Espronceda
José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado (Almendralejo, España 1808 – Madrid, España 1842) el máximo exponente del romanticismo español. Estudió en Madrid, colegio San Mateo, con el profesor y poeta sevillano Alberto Lista.
Fundador de la sociedad secreta Los Numantinos, con 15 años, para vengar la muerte de Rafael del Riego; denunciado por ello es desterrado a un monasterio (Guadalajara).
Posteriormente viaja por Bélgica, Holanda, Portugal, Francia y Reino Unido, donde conoce a su romántico amor, Teresa Mancha; Teresa casada con un comerciante se reencuentra con el poeta en París, y regresa con este y con otros liberales a Madrid, tras la amnistía concedida tras el fallecimiento de Fernando VII.
Tras su regreso a España, Espronceda se dedica al periodismo y la política. Enrolado en la milicia nacional, es nombrado primer teniente de la compañía de cazadores; el año de su fallecimiento y cuando se iba a casar con Bernarda de Beruete es nombrado diputado del partido Progresista por Almería.
He elegido este poema como pequeño homenaje al lasaliano (ya fallecido) Hermano Isidoro, que fue la persona que supo insuflar en sus alumnos el amor por los libros y el respeto por la naturaleza, el cual, curso tras curso nos repetía este poema.
