Puerta de Andrés de Rivera (Cartuja de Jerez)horario activbidades (Cartuja de Jerez)

 

Los Cartujos, fundaron su monasterio de Jerez en 1453, junto a la ya existente capilla de la Defensión o de los Caminantes. Reconstruido, en parte, a partir de 1948 de los desperfectos que sufrió tras la devastación de la invasion napoleonica y la desamortización de Mendizabal en 1836.Andrés de Rivera, Puerta (Cartuja de Jerez) Esta cartuja fue fundada por el caballero Álvaro Obertos de Valeto. Posee espléndida portada de entrada de orden clásico, debida al arquitecto Andrés de Ribera, quien, según las inscripciones, la obró en 1571. Tras su patio, se accede a la iglesia conventual, de estructura gótica con elementos barrocos, fechada en 1666. original de Fray Pedro del Piñar. Poseyó excelente retablo pictórico con obras de Zurbarán, cuyos originales, en gran parte, se encuentran en el Museo de Cádiz, depositados allí al ser exclaustrados los monjes. Hoy conserva restituidas en el refectorio las esculturas del Apostolado y el Crucificado, debidas a José de Arce. Muestra esta cartuja claustros y pequeños patios de estructura gótica tardía.

Nuevamente los Cartujos han vuelto a abandonar (2002) este Hermoso Monasterio, mas, esta vez por propia voluntad; actualmente la Cartuja esta ocupada por una nueva orden religiosa femenina, denominada la familia monastica de Belen.

La Familia monástica de Belén, de la Asunción de la Virgen y de san Bruno está formada por una rama de monjes y una rama de monjas. Las dos casas generalicias se encuentran respectivamente en la archidiócesis de Perigia, y en la diócesis de Gubbio; y las dos casas-madre se encuentran en Curriere-en-Chartreuse, diócesis de Grenoble. Esta familia monástica nació el 1 de noviembre de 1950, de la atenta escucha espiritual prestada por algunos peregrinos a la voz del Papa Pio XlI en el momento en que proclamaba la Fe de la Iglesia en la elevación de la Madre de Dios, en cuerpo y alma, a la Comunión de Luz y de Amor infinitos de la Santísima Trinidad.

Larga vida a esta orden en Jerez, es mi deseo.

www.jerezciudad.com/conoce_jerez/monumentos/cartuja.php

www.yeguadacartuja.com/yeguada/cast/historia/cartujos.htm

 

Patio de San Bruno (Cartuja de Jerez)

 

No he encontrado mejor manera de ilustrar esta fotografías del mayor conjunto histórico-artístico de la provincia de Cádiz, que este articulo escrito hace ya algún tiempo por el estimado amigo J. P. López Campuzano, articulo que aquí publico con su expresa autorización.

J. P.L.C., recoge la etapa que va desde el comienzo de la guerra de la Independencia, hasta el ultimo regreso de la orden de San Bruno a la Cartuja de Ntra. Sra. de la Defensión de Jerez en 1948.

 

“ El regreso de los Cartujos a Andalucía en 1.948″

Antes de abordar el regreso de los Cartujos a Jerez de la Frontera en 1.948, sería interesante relatar de una manera resumida los acontecimientos que provocaron la salida de la Comunidad Cartujana del Monasterio de la Defensión.

A un dilatado periodo de prosperidad y paz, siguió una época de profundos trastornos de un cuarto de siglo de duración, que condujo a la extinción de la vida religiosa de sus moradores: comenzó con la llegada a Jerez de las tropas napoleónicas, que provocó la primera exclaustración de la Comunidad, la cual desde el 30 de Enero de 1.810 hasta el 31 de Agosto de 1.812 se había visto obligada a refugiarse de momento en Cádiz y luego en San Fernando. El manuscrito anónimo redactado por uno de los Padres, y que felizmente se ha conservado, relata detalladamente esta azarosa etapa y al describir el estado de desolación en que encontraron el Monasterio a su regreso dedica al claustro las siguientes frases: “ Toda la iluminación con que nos pudo recibir N.P. se redujo a un candil que le había prestado el Comisionado … La prioral y las seis celdas contiguas hacia el mediodía habían servido de habitación para los franceses, y estaban buenas, aunque faltaban puertas y ventanas en el interior: todas las demás celdas del claustro y la Botica, sin puertas, sin ventanas, y la mayor parte sin bastidores, con otra coleta de estar muchas de ellas ahumadas, en especial la botica; y esto no obstante, fue la privilegiada para que sirviese de cocina y refectorio, pero también se puede asegurar que jamás se ha visto más negro ni más desabrigado”

Normalizada la vida cartujana y recobradas, aunque con dificultad, las fincas de su patrimonio, la Comunidad fue restañando las heridas sufridas, dentro de lo posible, pero el Monasterio nunca llegó a recobrar totalmente su pasado esplendor.

Solamente ocho años pudieron los cartujos disfrutar de una paz relativa en la tranquilidad del claustro, ya que los acontecimientos políticos de aquella azarosa etapa iban a desencadenar un nuevo vendaval persecutorio; el año 1.820 tuvo lugar la conocida sublevación de Riego y sus compañeros en Las Cabezas de San Juan, y triunfante la Revolución fue instalado de nuevo el sistema liberal; promulgada la Constitución, el gobierno decretó la supresión de las Ordenes monástica, viéndose obligada la Comunidad a abandonar el Monasterio en enero de 1821. La intervención de “La Santa Alianza” y la llegada de los “Cien mil hijos de San Luis” tras derrotar a los liberales, supuso la libertad de Fernando VII, la derogación de la Constitución y el retorno a la situación anterior; Anulada por el Rey la ley persecutoria y devuelto a las Ordenes religiosas todos sus bienes, los cartujos pudieron regresar a Jerez en agosto de 1823. Hay que lamentar la falta de un cronista que dejara a la posteridad el relato de las vicisitudes sufridas por la Comunidad y destino que se diera al Monasterio, si es que tuvo alguno, en esos tres años. No cabe duda de que el claustro sufrió desperfectos como consta por la inscripción que se lee en el reverso de un lienzo alegórico de la Eucaristía, y que dice: “En abril de 1.828 fue restaurado el claustro grande o de los arrayanes en la Cartuja de Jerez, siendo Prior en P.D. Andrés María de Aragón …”

 

Patio de Entrada desde la Puerta de Andrés de Rivera

Tampoco fue muy larga la última permanencia de sus moradores: mientras reinó “El Deseado” hubo diez años de normalidad para los Religiosos; mas cuando subió al trono la viuda María Cristina y entregó el poder a los liberales, a fin de asegurar el trono de Isabel II, éstos comenzaron una campaña de prensa enconando a la opinión pública contra “los frailes”. Mientras en Las Cortes se buscaba una solución al problema planteado por la devolución de los bienes de los religiosos, unos mediante acuerdos pacíficos y otros por vías drásticas, estalló una revolución y las juntas revolucionarias expulsaron por sí Misma a los religiosos de casi todos los monasterios. Mendizábal no tendrá al año siguiente más trabajo que dar curso legal a la Exclaustración General.

A nuestros Padres de les comunicó la orden de llevar a cabo su tercera y definitiva salida el 19 de agosto de 1835. Hechos sus atillos dejaron la amada soledad de la celda y vistiendo el obligado traje talar, se postraron ante la Imagen de Nuestra Señora, implorando “su defensión”; se dispersaron abrigando la esperanza de volver a reunirse como en anteriores ocasiones, ilusión que fue desvaneciéndose con el paso de los años. Algún que otro Padre quedó en la Ciudad; se ha conservado el recuerdo de Dom Carlos Kerremans, natural de Gante, que a su salida del Monasterio compuso la siguiente despedida con la sentida décima:

“Adiós claustro penitente:

Adiós celda, adiós clausura;

Adiós que una vil criatura,

Tu virtud no la consiente:

De tí se va un delicuente

Para no manchar tu suelo;

Adiós imagen del cielo,

Adiós morada de Paz,

Adiós que no puedo más,

Recibid mi desconsuelo”.

Patio  (Cartuja de Jerez)Una vez abandonada la cartuja por sus habitantes surge un problema en el que no se había pensado previamente: ¿qué destino ha de dársele?; al principio no urgía la respuesta, pero pronto será necesaria una solución práctica para detener la ruina que comienza, la cual tres años más tarde obliga an bienintencionado Alcalde de Jerez a solicitar en vano del Gobierno, los fondos necesarios para detenerla. Sin embargo las intenciones del Ministerio eran muy distintas, pues al igual que se había procedido con la cartuja de Las Cuevas y tantos otros Monasterios, se pretendía vender La Defensión en pública subasta el año 1844, la cual afortunadamente no llegó a efectuarse.

Durante estos años, diversos artículos fueron apareciendo en la prensa, creando un estado de opinión pública favorable a la conservación del Monasterio, mientras en nuestro claustro se iba sintiendo cada vez más aguda su ruina; para ello se fueron estudiando diversas soluciones tales como establecer una Casa de Misiones de Ultramar, crear una Parroquia rural, convertirlo en Panteón de familias jerezanas, en Casa de salud, incluso organizar -arrojando todo escrúpulo- un merendero por todo lo alto con tablado, sin excluir la iglesia; y por supuesto utilizarlo como “Cantera de Piedra”: ninguna de estas iniciativas llegó a tomar cuerpo por no reunir las mínimas condiciones de viabilidad.

El 7 de marzo de 1850, la Administración de Fincas del Estado del Partido de Jerez de la Frontera, dirigió escrito al Alcalde Corregidor de la ciudad para dar una solución al estado deplorable en que se encontraba el edificio para utilizar el edificio por alguna entidad pública o privada que al mismo tiempo se encargara de su conservación. Dicho escrito tuvo respuesta el 23 de abril de 1850 apuntándose por primera vez la posibilidad destinar el edificio al católico objeto de su primitiva institución. Hay que consignar el hecho de que en ese año de 1850 poco antes de firmarse el Concordato con la Santa Sede se volvía a permitir la vida monástica y religiosa de las órdenes masculinas.

Pocos años después y dentro de un ambiente más esperanzador durante el reinado de Alfonso XII el sacerdote jerezano D. Miguel Muñoz Espinosa (1847-1924), notario eclesiástico y fundador de la local “Revista Religiosa” desde la que promueve la vuelta de los cartujos al Monasterio.

Se conserva una carta del P. Muñoz dirigida al Nº Fr. Bernardo Tarín el 25 de enero de 1906; por la misma sabemos que unos cartujos se habían presentado “a cencerros tapados” en la Defensión hacia 1901-1902 marchándose descorazonados. D. Miguel se había puesto en contacto también con el Prior de Burgos, Dom Bartolomé Bringuer, urgiéndoles su retorno. Dado el poco éxito de sus gestiones, Muñoz Espinosa se propuso por Su cuenta comenzar a adecentar la Cartuja Jerezana con miras a pedir en persona, y refrendado por múltiples firmas de jerezanos, a P. General de los cartujos enviase a Jerez algunos monjes.

Capilla de los Caminantes (Cartuja de Jerez)La Comisión Provincial de Monumentos pretende, al fin; iniciar una etapa decisiva para la restauración del monumento; el primer paso de la cual consistió en remover de su cargo a D. Andrés Alzola al que en 1.894 de una manera pintoresca había entregado la custodia de la Cartuja el presbítero Sr. Vera. Un hijo del Sr. Alzola por su cuenta, había alquilado varias celdas a familias jerezana. La Comisión Provincial encargó al arquitecto Hernández Rubio en 1898 proyectos de obras a realizar en las partes más urgentes como la iglesia y capítulo.

D. Francisco Hernández Rubio envió un proyecto de reconstrucción de las partes hundidas que importaba 1.556.000 Ptas.

De 1905 a 1907 se terminaron de reconstruir las cubiertas del Refectorio y Capilla con un coste de 75.000 Ptas.

En 1.911 se confeccionó el presupuesto de cubiertas y muros de escalera etc. importando 157.350 Ptas.

En 1.921 fue nombrado por Real Orden el Sr. Hernández Rubio Arquitecto Conservador del Monumento Nacional de la Cartuja de Jerez.

De 1921 a 1923 se reconstruyeron las cubiertas del Claustro chico y de sus capillas.

Las continuas gestiones del Ayuntamiento había dado como resultado finalmente que en 1.924 y siendo Presidente del Directorio Militar el Excmo. Sr. D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella, benemérito jerezano, el Ministerio de Fomento pidiese la redacción de un proyecto de reconstrucción del claustro. Las obras se realizaron entre 1925 y 1927.

Frontal de la Iglesia (Cartuja de Jerez)Hay un hecho significativo que es interesante citar por su importancia : el día 15 de febrero de 1927, en la enjuta de una bóveda del ala norte, al hacer el encerchado, apareció una magnífica ánfora hispano-árabe del Siglo XIV de la escuela malagueña valorada por los expertos en unas 300.000 Ptas. Dicha pieza se encuentra hoy en el Museo Arqueológico Nacional.

A principios de 1931 de continuó la obra del claustro grande y la cubierta de la sacristía.

La declaración de la segunda república en ese mismo año supuso un cambio político que, como es sabido, dio lugar a una persecución religiosa, y con la misma concluyó el interés del Ministerio en continuar las obras comenzadas en los último años de Primo de Rivera; quedó pues la Cartuja nuevamente en un estado de completo abandono, lo que acarreó el deterioro de lo último reparado y una aceleración de la general ruina.

En la definitiva vuelta de los Cartujos al Monasterio de la Defensión en 1948, tuvo una participación fundamental D. Manuel María González Gordon, fallecido en 1980 a los 94 años. “Tio Manolo”, como le llamaban todos los jerezanos, y al que tuve el honor de conocer, era un ser delicioso al que le adornaban un cúmulo de virtudes entre las que destacaría su bondad, su simpatía y sobre todo su tesón; no en balde fue pieza fundamental para que la Orden Cartujana se instalara de nuevo en el Monasterio de La Defensión ciento trece años después.

Cumpliendo gustoso el deseo de los V.V. P.P. cartujos, dejó, como él le llamaba, una crónica sucinta en la que relataba las vicisitudes habidas en el retorno de los Cartujos a Jerez, y de las que él fue testigo de primera mano.

Iglesia, fachada (Cartuja de Jerez)En Agosto de 1938 todavía durante nuestra contienda civil, y con ocasión de hacer un viaje de negocio por España, pasó por Burgos -que a la sazón era la sede del Gobierno de Franco- y aunque no conocía la ciudad perfectamente pues era una de sus primeras visitas a dicha capital, se le ocurrió como de rigor, el subir al Monasterio de Miraflores, aunque no pudo ofrecer sus respetos al Venerable Padre Prior, por cuyo motivo aplazó para un siguiente viaje a Burgos que proyectó poco después, y de esa forma realizar una visita más detenida. Efectivamente, poco tiempo después la llevó a cabo y al comprobar aquel conjunto tan ordenado y grandioso, se le vino a su imaginación con gran tristeza la abandonada Cartuja de Jerez. Comentaba D. Manuel María González Gordon que a pesar de la consternación que le había producido la contemplación del Monasterio de Miraflores en comparación con la Cartuja de la Defensión, se dieron unas coincidencias de fecha que consideró premonitorias.

    1ª - Que uno de los días que estuvo la primera vez en Burgos, era el día de su cumpleaños -19 de agosto- y, precisamente en esa misma fecha fue también la última Misa Cartujana que se celebró en el Monasterio de Jerez el año de la Desamortización (1835).

    2ª - Que ese año 1835 en que fueron expulsado definitivamente los Padres Cartujos de su Monasterio de Jerez, fue también el mismo en que su abuelo Manuel María González Ángel fundara la casa comercial (hoy GONZÁLEZ BYASS S.A.) Que en aquellos momentos ya había cumplido un siglo de existencias y que cobijaba a toda su familia, al igual que los Monasterios cartujanos tienen reunidos a Padres y Hermanos. Esas dos coincidencias le hicieron abrigar la esperanza y la convicción de que su sueño y el de todos los jerezanos se haría realidad y que volverían a ver reconstruida y habitada la gran Cartuja de Jerez.

Regresó de nuevo a Burgos en 24 y 26 de septiembre de 1.938, y más tarde el 7 de marzo de 1.939. En una de sus visitas a Miraflores acompañado de D. José María Soler y Díaz Guijarro y de D. Juan M. Jurado Núñez, solicitó ser recibido por el Venerable Padre Prior que era ya D. Agustín María Hospital de la Puebla, Obispo dimisionario de Kauna) quién le concedió audiencia acompañado también del Padre Vicario, y, cuando les hubo saludado les expuso el deseo de todos los buenos jerezanos, invitándole a que viniera a Jerez para ver nuestra Cartuja. Contestó Dom Agustín que todo dependía del Rvdo. Padre Prior de la Gran Cartuja de Grenoble, Dom Ferdinand de Vidal, pero que con sumo gusto le escribiría solicitando el envío De Padres Visitadores, para que a la vista de su informe, pudiera el Gran Capítulo resolver lo que procediera.

Varias cartas escribieron tanto Dom Agustín María de Hospital como D. Manuel María González Gordon a Grenoble. Es digno de reseñar que el proyecto ilusionante de Manuel María había calado en el Padre Hospital que se convirtió en su primer aliado.

Santos Cartujos en fachada Iglesia (Cartuja de Jerez)El 7 de agosto de 1.939 emprendió viaje a Portugal e Inglaterra D. Manuel María González Gordon con la intención de visitar a su regreso a España al Rvdo Padre Prior de la Gran Cartuja de Grenoble; pero el comienzo de la 2ª Guerra Mundial el 3 de septiembre de 1.939 que le cogió en Paris le obligó a regresar a España con toda rapidez sin detenerse en parte alguna, por cuyo motivo no pudo llevar a cabo su proyectada visita.

Por fin llegó a Jerez la gran noticia de que los V.V. P.P. Visitadores de la Gran Cartuja llegarían a la ciudad el 28 de diciembre de 1.939 y que se alojarían en el Convento de San Francisco. En efecto, el jueves por la tarde (28 de diciembre), llegaban en su automóvil conducido por un Hermano Cartujo el Venerable Padre Prior de Burgos, acompañado por dos Padres Visitadores de la Cartuja Francesa, D. Bernardo Mº Chastenet de Gery, Procurador de Chartreuse y Dom Hugo María Yemnoville Prior de la Cartuja de Montrieux. Uno de ellos Caballero de la Legión de Honor de Francia.

Manuel María González Gordon nunca pudo olvidar en su vida aquella primera visita a la Cartuja de Jerez acompañando a los tres Padres el viernes 29 de diciembre de 1.939. En esa ocasión él conducía el automóvil y al llegar a la revuelta de la carretera de Jerez a Medina Sidonia, desde donde por primera vez se divisa al ir desde nuestra Ciudad la espadaña del Monasterio, paró por orden del Padre Prior el automóvil descendieron los V.V. P.P. del coche, se hincaron de rodillas en la carretera, y entonaron el Magnificat, con gran emoción y edificación de cuantos lo presenciaron, aunque no sin gran sorpresa de algún que otro campesino que transitaba por el lugar en aquellos momentos.

Parece ser que no fue muy buena la impresión que a los Vbles. Padres Visitadores les causó la casi derruida Cartuja, y es fácil de comprender que así fuera, pero las conversaciones que mantuvo Manuel María con ellos y la buena acogida de que fueron objeto por parte de los jerezanos posiblemente fue la causa de hacerles cambiar de impresión. Uno de los días de su estancia en Jerez, el sábado 30 de diciembre de 1.939 almorzaron con dieta naturalmente Cartujana en el Refectorio del Monasterio, que era la única pieza que estaba bien conservada, almuerzo al que asistieron además del entonces Alcalde de Jerez Sr. Marqués de Tamaron y de otros señores amantes destacados de la Cartuja. Parece ser que se marcharon los V.V. P.P. de Jerez hacia Burgos el Domingo 31 de diciembre de 1.939, después de hacer sus visitas oficiales a las autoridades y a otras distinguidas personalidades.

 

Escudo 1, e la fachada de la Iglesia (Cartuja de Jerez)

Hay que hacer constar aquí, que desde la primera vez que habló Manuel María González con Don Agustín María de Hospital sobre la Cartuja de Jerez, fue un convencido de que volverían a fundar en Jerez, no dejando piedra por mover para la consecución de dicho fin, teniendo en cuenta que aparte de la aceptación por la Gran Cartuja, que era el primer requisito indispensable para la fundación, había que allanar otros muchos obstáculos, en todo lo cual intervino Dom Agustín con su impulso personal y sus atinados consejos. Ya en su primera visita a Andalucía, visitó a S.E.R. el Señor Cardenal Arzobispo Don Pedro Segura, en el que encontró el mismo entusiasmo que él sentía. No en vano, según comentó en alguna ocasión, desde su llegada a Sevilla en plena Guerra Civil, había concebido la esperanza de que en alguna de las antiguas Cartujas de su Archidiócesis volvieran a instalarse los Monjes de San Bruno.

Una vez visto el informe de los V.V. P.P. Visitadores, la Gran Cartuja aceptó en principio, en 1940, el volver a fundar en Jerez, y se iniciaron las gestiones para vencer los obstáculos que para ello se presentaban. En efecto, el Gobierno Español, por Decreto de 16 de abril de 1.941, autorizaba la cesión en usufructo de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión a la Orden, enviando a Jerez el entonces Gobernador de la provincia de Cádiz Don Fermín Sanz Orrio en representación del Gobierno del Estado, y al Sr. D. Joaquín Romero Murube en representación de la Comisaría General del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional (Zona 6ª), apoderándoles para firmar la escritura de cesión en nombre del Gobierno. Esto se llevó a cabo en Jerez el 9 de Junio de 1.941, para cuyo acto también vinieron a Jerez, en representación de la Orden Monástica de San Bruno, Dom Agustín María de Hospital y otro monje cartujano, otorgándose la escritura ante el Notario Don Ramón Moreno Palacios, cuyo documento también tuvieron el honor de firmar como testigos los señores siguientes:

    D. Pedro N. González de Soto (Marqués de Torre-Soto de Briviesca)

    D. José de Mora Figueroa (Marqués de Tamaron y Alcalde de Jerez)

    D. Manuel María González Gordon

    D.. Salvador de Arizón (Marqués de Casa Arizón)

    D. Pedro N. González Gordon

    D. Ricardo L. González Gordon

    D. Carlos C. González Gordon

    D. Gabriel G. González Gordon

    D. Francisco C. Corona Humanes (Arcipreste de las Iglesias de Jerez)

    D. Francisco Hernández Rubio

    D. Enrique de Goñi y Sol

    D. Juan Manuel Jurado Núñez

    D. Manuel Esteve Guerrero

    D. José García Barroso y

    D. José Mier Terán

    La superficie de los edificios y anejos cuya entrega tuvo lugar, fue la siguiente:

    Monasterio…..…………………………27.540 M2

    Edificio ocupado por militares………16.452 M2

    Jardín exterior ………………………… 2.795 M2

    Faja de terreno ext. hasta la tapia… 2.560 M2

    TOTAL ………………………………….49.347 M2

    Adornos fachada de la Iglesia (Cartuja de Jerez)Sin embargo, la Guerra Mundial impuso un nuevo retraso en la celebración del Capítulo General de los V.V. P.P. Priores de las veintiuna Cartujas del mundo, y más tarde el cierre de la frontera Hispano-Francesa siguió haciendo imposible su celebración. Por fin el cruce de la frontera fue autorizado a los Priores españoles y pudo celebrarse el Capítulo General, que aprobó el envío de un grupo de Monjes y Hermanos a Jerez. Esto ocurría en Mayo de 1.947.

    Aunque en principio estaba acordado, tiempo ha, que el Segundo Depósito de Caballos Sementales establecido en parte del inmueble del Monasterio, se trasladase a otro lugar de Jerez, no estaba decidido el cuartel a que podría hacerlo, y de este traslado dependía la venida de los cartujos a su antiguo Monasterio de Jerez, pues era indispensable para que la comunidad disfrutara de la necesaria independencia y soledad. El Ayuntamiento de Jerez, el 3 de Junio de 1.940, acordó ceder para Depósito de Sementales, los edificios y terrenos del “Jockey Club” en el Parque González Hontoria, escritura que fue firmada ante el Notario D. Francisco González Bautista el 7 de junio de 1.941, y en septiembre de 1.941, se comenzaron las obras de los nuevos edificios, que fueron dirigidas por el Ingeniero Militar, Don Julio del Junco y Reyes, terminándose dichas obras a principios del año 1.948, en cuyo mes de abril fue el nuevo cuartel entregado para tal Depósito de Sementales. Verificándose su traslado allí, en Mayo siguiente. A su vez el reintegro a la Orden Cartujana de los edificios que anteriormente ocupaba en Cartuja el Depósito de Sementales, se verificó en 6 de agosto de 1.948 extendiéndose el acta correspondiente firmada por el Comandante Don Francisco Del Río Verdugo en representación del estamento militar y del Teniente Coronel Don José María García de Paredes representando a la Orden.

    Marcas de canteros en el patio (Cartuja de Jerez)Las garantías para la reconstrucción de las celdas necesarias para la instalación de la Comunidad en el Monasterio de Jerez, se consignaron en carta de Manuel María González Gordon al Revdº Padre Prior de Miraflores, fechada 22 de abril de 1.947 y desde entonces se comprometieron cada una de los Señores siguientes a pagar 36.000 Ptas. para el fin indicado:

    S.E.R. D. Pedro Segura Sáenz, Cardenal Arzobispo de Sevilla

    D. Manuel María González Gordon

    D. Juan J. Palomino Jiménez

    D. Salvador Noguera Pérez.

    D. José de Soto y Domecq

    Herederos del Marqués de Torre-Soto (familia González Gordon)

    D. Francisco Moreno y Zuleta (Conde de los Andes)

    D. Juan Pedro Domecq y Díez

    D. Fermín Bohórquez Gómez

    Condesa Viuda de Peraleja

    D. Álvaro Dávila y Garvey (Marqués de Villamarta)

    Marqués de Santaella

    Testamentaría de Doña María Ivison y O’Neale

    D. José Ruiz Crespo

    Dado que los medios de que pudiera disponer la Comunidad, bastante mermados en aquellos momentos y difíciles de transferir de un país a otro pudieran no ser suficientes, los jerezanos contrajeron la responsabilidad durante tres años, de reunir unas 2.000 Ptas. mensuales entre los amantes de la Cartuja para asegurar el sostenimiento de sus monjes.

    También se pensó en aquellos momentos que alguna industria podrían establecer los V.V. P.P. en Jerez (quizás de licores). Al mismo tiempo se pensaba que una buena fuente de ingresos para la Comunidad Cartujana podría ser la elaboración de vino de consagrar. Para esto se solicitó en 1.941 el registro de la marca “San Bruno”, para vinos y licores.

    El viernes 21 de mayo de 1.948 a las 11,00 horas llegó a Jerez S.E. el Señor Cardenal que como era su costumbre se instaló en el Convento de Las Siervas de María. A las 2 de la tarde de ese mismo día llegaron también el Prior de Miraflores, Dom Agustín García de Hospital acompañado del V. Padre D. Luis María Arteche, presunto Prior de la Cartuja de la Defensión quienes fueron recibidos por un gran número de jerezanos. Durante la estancia del Sr. Cardenal en Jerez, se celebró una reunión en el Refectorio del Monasterio, a la que asistieron además de los mencionados Padres Cartujos un gran número de seglares simpatizantes con la magna empresa de la restauración del monumento.

    El Sr. Cardenal explicó a los reunidos cuales eran, a su juicio, las obras más urgentes e indispensables a realizar. En este acto también hizo uso de la palabra el Vble. Padre Prior de Miraflores, para agradecer al Sr. Cardenal y a los Señores asistentes a la reunión, el concurso que prestaban a la Orden de San Bruno.

    Escudo 2, en la fachada de la Iglesia (Cartuja de Jerez)Después de marchar los V.V. P.P. Cartujos hacia Burgos el domingo por la tarde, comenzaron el lunes 24 de mayo las faenas de limpieza de la Cartuja, y por orden del Sr. Cardenal se encargó de las obras la empresa AGROMAN de Sevilla bajo la dirección de los Arquitectos Don Francisco Hernández Rubio y D. Francisco de la Cuadra, y fue desde el primer momento deseo del Sr. Cardenal que el 6 de octubre próximo -festividad de San Bruno- pudieran estar terminadas las obras imprescindibles para la instalación de una pequeña Comunidad.

    Una vez que el Sr. Cardenal tuvo noticias concretas y un presupuesto informativo del coste de las obras según la empresa AGROMAN, reunió de nuevo, a un buen número de Señoras y Caballeros jerezanos en el Refectorio del Monasterio, el domingo 20 de junio de 1.948, dándoles cuenta del informe de los Sres. Ingenieros y proponiendo a los reunidos que rápidamente se organizara una Comisión Ejecutiva la que a su vez tendría que nombrar otras subcomisiones, cada una dedicada a una finalidad, que pudieran ayudar a la Ejecutiva en sus actividades. Se tomó debida nota de los deseos de S.E.R., y para ganar tiempo, en el mismo acto y por aclamación unánime fue nombrado Presidente efectivo de la Junta Pro-Cartuja a S.E.R. el Señor Cardenal. Como Presidente del Comité Ejecutivo se nombró a D. Manuel María González Gordon, a quien se trasladó el encargo de la formación inmediata de las otras subcomisiones a que antes se hacía referencia. Muy pocos días después se sometía a la aprobación de S.E.R. la lista de personas que se estimaban más actas y capacitadas para tales fines, lista que fue aceptada por S.E.R., y su aprobación vino acompañada de los nombramientos individuales respectivos.

    Para asesorar a los Sres. Arquitectos en algunos detalles de la construcción peculiares de la Orden Cartujana, y a ruego de dichos Sres. Arquitectos, vinieron a Jerez el sábado 17 de julio de 1.948, los V.V. P.P. Don Luis Mª de Arteche y Don Gabriel Mª de Munitis, acompañados de los H.H. Agustín Gil y Marcelino Ugalde. El mismo día de su llegada y acompañados por los Sres. De la “Junta Pro-Cartuja” se instalaron en la Cartuja, en una dependencia de la Casa de labor y por primera vez después de 113 años, se celebró la Santa Misa en rito cartujano el día 18 de julio de 1.948. Fijada la reapertura oficial para el día de San Bruno de ese mismo año como había sido deseo del Sr. Cardenal.

    Hay que significar que a nivel popular había una efervescencia y un gozo que se palpaba en el ambiente por el regreso de los antiguos conciudadanos. La actualidad de aquel hecho que la prensa local valoraba como uno de los más importantes de la historia de la ciudad, hasta el punto de que constituía tema de muchas conversaciones familiares y hasta de café y de tertulia. Con mucha frecuencia aparecían en el Diario AYER artículos que hacían referencia a la a la austeridad e inaudita rigidez de la observancia en los monasterios de la Orden

    El 29 de septiembre el Cardenal Segura inauguró a las 6 de la tarde en los Claustros de Santo Domingo junto con el Alcalde Accidental D. Ángel Rodríguez Pascual una exposición de objetos artísticos de la Cartuja de Jerez. Fueron expuestas treinta y siete obras procedentes de dependencias municipales, distintos templos de la ciudad, casas religiosas y particulares. Asimismo de Sevilla se recibieron cuadros pertenecientes a la Cartuja de Jerez entregados por una comunidad religiosa de clausura.

    El 3 de Octubre por la tarde llegaron procedentes de Sevilla los monjes cartujos que venían a hacerse cargo del Monasterio y que junto al Cardenal Segura fueron recibidos oficialmente en el Ayuntamiento por las autoridades civiles y militares. Por fin el 6 de octubre de 1.948 festividad de San Bruno se celebró una Misa Pontifical con rito cartujano a la que asistió un considerable número de jerezanos.

    Al día siguiente se celebró una misa en sufragio del alma del fundador del Monasterio de Álvaro Obertos de Valeto. La misa fue oficiada por el Padre Luis Mª Arteche no utilizando según la costumbre ornamentos propios de las misas de difunto, por ser la festividad de la Virgen del Rosario.

    Detalle fachada Iglesia (Cartuja de Jerez)Algunos de los asistentes a aquella celebración comentaban que el Padre Arteche con su peculiar humanidad parecía arrancado de un cuadro de Zurbarán.